Claudio era un hombre común.
Siempre había soñado con ser cantante; desde niño participaba -y ganaba- en festivales comunales. Era alabado por las madres de otros niños e incitado a seguir en la música, a considerarla como una carrera, a pesar de la oposición de sus padres.
Siempre había soñado conla vida nocturna. El color de las luces y el fulgor de la bohemia siempre lo habían atraído. La magia del trasnoche, del jolgorio eterno, de la diversión sin reparos, lo hacía soñar con participar aunque fuera sólo una vez de aquella fiesta eterna amparada en las estrellas.
Siempre había soñado con ganar dinero. Comprar cada una de las cosas que de pequeño deseaba tener; una casa grande y hermosa, con jardín amplio con manchones de rosas en forma de círculo, y un camino de entrada bordeado por pequeñas piedrecitas pintadas; un automóvil nuevo, como el de que su vecino de la infancia le había recibido cuando se fue a la universidad; su propia guitarra, para no tener que pedírsela a su primo cada vez que quisiera tocar y cantar un poco de música.
Siempre había soñado con ser famoso. Ser reconocido en la calle, que se le acercaran mujeres hermosas a pedirle autógrafos, sacarse fotos con él y besarlo. Sentir el "cariño de la gente"; que cada uno de sus pasos fuera seguido por centenares de personas y hacer noticia con sólo salir a comprar algo al almacén.
Siempre había soñado con amores... amores cortos de una noche, de pasión y de olvido, de encuentros furtivos y salvajes y despertares solitarios; amores eternos, irrompibles, imposibles de derribar, amores fuertes, de vidas unidas hasta la muerte... Siempre había soñado vivir...
Y cómo decir que no había vivido, si cada uno de los sueños se le había cumplido... había sido cantante, una estrella, había ganado mucho dinero, había paseado de bar en bar alegrando las noches de los bohemios, había salido en revistas y hasta una que otra vez en televisión; sus canciones eran tocadas en las más famosas radios del país y era reconocido por muchas personas, había dado autógrafos por montón y había tenido a cada una de las mujeres que había deseado...
Pero eso hoy le parecía tan lejano... postrado en la cama, de una pieza cuyo arriendo no pagaba hace 3 meses y bajo el frío de un invierno que parecía querer convertir la ciudad en una Antártica, recordaba sus tiempos de gloria...sus finos trajes, la copa de vino que precedía sus salidas al escenario, aquella corbata roja que le daba suerte en las primeras presentaciones de cada bar, el ruido, los aplausos, la música, su mundo, las miles de imágenes felices que había tenido durante su vida.
De aquellas noches de éxito sólo quedaba su reloj de oro, regalo que se dio a si mismo cuando cumplió los 50... "parece que fuera ayer" pensó mirando su reflejo en la cara del reloj, "sin duda que 20 años no es nada, y yo que nunca le creí a Gardel" dijo sonriendo con vos temblorosa, y una lágrima recorrió su mejilla. A pesar de su situación, se negaba a vender el reloj. Era la única cosa tangible que le quedaba de que sus sueños se habían cumplido, el resto sólo eran recuerdos, imágenes grabadas en la mente de momentos felices que nunca volverán.
Su tos irrumpió el silencio de la noche. Tapó su boca con su mano y notó que esta se llenaba de sangre por dentro. La pulmonía mal cuidada lo estaba matando y él lo sabía, pero no tenía el dinero para poder hacer algo, ni amigos que lo ayudaran. No tenía nada, sólo el recuerdo de los sueños cumplidos. Adolorido, giró su cuerpo hacia un costado y se quedó quieto, pensando.
Sus sueños se habían cumplido, pero siempre luego de un sueño se debe despertar. Eso había comprendido ahora. Su despertar fue bruzco, pero siempre debió haberlo previsto, y no lo hizo. Ahora sólo quedaba asumir lo que la vida le había preparado para el final. Como pudo se dio vuelta hasta quedar tendido de espaldas con las manos cruzadas sobre el vientre, y pensó: "tuve mis sueños, y los viví, disfruté cada uno de ellos, fui feliz por mucho tiempo y luego desperté ...no me queda más que volver a soñar", y sonriendo se entregó en los brazos del sueño más profundo, el único sueño del cual nunca podría despertar.